El Campus de Formación e Innovación de Iberdrola, en San Agustín de Guadalix, ha acogido hoy el acto de entrega de la Certificación AENOR a Iberdrola por su “Estrategia para el fomento de vocaciones STEM” (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
El acto ha sido presentado por Adrilox, joven ilusionista y divulgador científico que ha revolucionado la forma de acercar la ciencia a la sociedad, combinando magia y conocimiento. Con millones de seguidores en redes sociales, Adrilox ha demostrado que la curiosidad científica puede ser tan fascinante como un truco de magia, invitando a los asistentes al acto a preguntarse: ¿es magia o ciencia?
Uno de los momentos más inspiradores ha sido la intervención de Sara García Alonso, doctora en Biología Molecular del Cáncer e investigadora en el CNIO, además de astronauta de reserva de la Agencia Espacial Europea (ESA). Reconocida entre las 35 mujeres españolas líderes en tecnología y entre las 100 más influyentes según Forbes, Sara ha compartido cómo la curiosidad y el ansia por encontrar respuestas le llevó a despertar su vocación científica y a “alcanzar las estrellas”. Ha destacado que “la ciencia no necesita genios, sino personas con curiosidad”, siendo esta el primer paso para alcanzar los sueños. Además, ha subrayado la importancia de que docentes, empresas y profesionales acompañen a los jóvenes a través de la orientación para que puedan descubrir sus intereses, obtener respuestas y tomar decisiones informadas sobre su futuro.
La entrega de la certificación ha estado a cargo de Susana Pedrero, directora corporativa de Personas y Organización en AENOR, quien ha destacado que este reconocimiento es motivo de celebración y refleja la visión de Iberdrola para impulsar las vocaciones STEM. Javier Azorín, responsable de Talento y Transformación en Iberdrola España, ha recogido este reconocimiento reafirmando el compromiso de la compañía con la orientación y el fomento del talento STEM a través de las 20 iniciativas que promueve y que buscan despertar vocaciones, eliminar estereotipos y demostrar que no existen barreras.
Este reconocimiento cobra especial relevancia en un contexto donde solo el 18,7 % de los estudiantes en España elige carreras STEM, frente al 26 % en la UE, lo que supone un reto para la competitividad y la empleabilidad y donde la orientación vocacional se presenta como herramienta clave para revertir esta tendencia.
