El aumento sostenido de la productividad es el elemento clave para generar dinámicas continuas de crecimiento económico, creación de empleo y mejora del bienestar.
CEIM ha elaborado junto a la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad Autónoma de Madrid, con el apoyo técnico del Instituto de Estudios Económicos (IEE), el informe «Un análisis de la productividad regional: Motor de crecimiento económico y bienestar social en la Comunidad Autónoma de Madrid», en el cual se lleva a cabo un estudio de los principales factores que potencian la productividad de una región, qué efectos tiene esta sobre el crecimiento y el empleo, y cómo lograr que aumente. Además, se analiza la productividad madrileña en perspectiva nacional e internacional.
Uno de los aspectos más preocupantes de la economía española es el reducido crecimiento de su productividad, de ahí el interés de estudiar qué factores pueden favorecer su mejora. En este sentido, los factores que más influyen en la productividad son el capital humano, la innovación y el tamaño empresarial. El aumento del empleo comparte los mismos potenciadores que la productividad, además de la eficiencia del mercado de trabajo. Esto explica que aquellas regiones con niveles más elevados de estos factores tengan una mayor renta per cápita, como es el caso de Madrid.
Madrid presenta un PIB per cápita superior a la media de la Eurozona, siendo la única comunidad autónoma de España en hacerlo. Además, ocupa las primeras posiciones a nivel nacional en términos de empleo y productividad, lo que explica el alto nivel de renta per cápita de la Comunidad de Madrid.
En este informe se proponen una serie de líneas de actuación para aumentar la productividad, a través de la mejora del marco regulatorio y mediante medidas que impulsen la calidad del capital humano, el crecimiento empresarial y la innovación. Concretamente, algunas propuestas orientadas a fomentar el crecimiento de la productividad, el empleo y el crecimiento a medio y largo plazo podrían ser: la planificación de las cualificaciones profesionales de acuerdo con las necesidades del mercado de trabajo y la formación continua de los trabajadores (para aumentar la calidad del capital humano); revisión de la legislación fiscal para que no desincentive el crecimiento de las empresas y que asegure un entorno propicio para emprender, simplificación de la normativa que rige las fusiones o adquisiciones de empresas e internacionalización (para aumentar el tamaño empresarial y fomentar el emprendimiento); la inversión en actividades innovadoras y creación de empresas innovadoras (para impulsar la innovación).
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