CEIM y la asociación AMETIC celebraron el pasado 25 de noviembre un Workshop para analizar la necesidad para las empresas de preparase de forma anticipada para la llegada del Pasaporte Digital de Producto
En el encuentro se destacó especialmente la importancia de prepararse en relación a la estructuración de datos, la digitalización de la cadena de suministro y la identificación de brechas frente a los futuros requisitos sectoriales.
¿Qué es el Pasaporte Digital de Producto?
El Pasaporte Digital de Producto (PDP) es una herramienta creada por la Unión Europea en el marco del Reglamento (UE) 2024/ 1781, del Parlamento Europeo y del Consejo relativo al diseño ecológico de los productos sostenibles (Ecodesign for Sustainable Products Regulation – ESPR), aprobado en 2024. Este Reglamento sustituye y moderniza la Directiva 2009/125/CE sobre requisitos de ecodiseño, ampliando su alcance para cubrir prácticamente cualquier categoría de producto introducido en el mercado de la UE.
A diferencia de la Directiva que sustituye, el ESPR es un Reglamento, por lo que resulta de aplicación directa en todos los Estados Miembros. No obstante, el Pasaporte Digital de Producto no será de aplicación inmediata, ya que su implantación será progresiva por sectores y categorías de producto, mediante actos delegados que la Comisión Europea. Estos actos establecerán los requisitos específicos de información, los formatos técnicos y los plazos de cumplimiento.
El objetivo del PDP es reunir información clave sobre un producto a lo largo de todo su ciclo de vida, incluyendo aspectos como su composición, durabilidad y reparabilidad, huella ambiental y eficiencia energética, posibilidad de reutilización y reciclaje, entre otras cuestiones.
Toda esta información será accesible mediante un identificador digital único, por ejemplo un código QR, vinculado a una base de datos interoperable conforme a los estándares que fijará la Comisión Europea.
Si bien introduce una nueva exigencia regulatoria, el PDP puede abrir oportunidades estratégicas para las empresas, al impulsar la innovación en ecodiseño, facilitar la transición hacia modelos de economía circular, fortalecer la trazabilidad, la transparencia y la confianza del consumidor y mejorar la reputación corporativa de la empresa.
